Durante años, programar ha tenido fama de ser cosa de personas que hablan con ordenadores en un idioma lleno de símbolos raros, paréntesis y palabras en inglés. Sin embargo, últimamente ha aparecido un término que parece romper esa imagen: vibe coding. Y no, no significa programar con música de fondo ni con buena vibra (aunque tampoco estaría mal).
¿Qué es el vibe coding?
El vibe coding propone algo bastante sorprendente: en lugar de escribir código línea a línea, le explicamos a una inteligencia artificial lo que queremos que haga nuestro programa… como si se lo contáramos a otra persona. La IA se encarga de traducir esa idea a código real. Suena casi como decir: “hazme una app” y esperar que todo funcione solo. Pero, como suele pasar, la realidad es un poco menos mágica… y bastante más interesante.
Porque aquí llega la primera gran pregunta: ¿de verdad se puede programar sin saber programar? Imaginemos que le dices a una IA: “quiero un juego”. La IA podría responder algo, sí, pero probablemente no lo que esperabas. Ahora bien, si le dices: “quiero un juego donde un personaje se mueva con las flechas, pierda vida si toca un obstáculo y gane puntos al recoger monedas”, la cosa cambia mucho. ¿Por qué? Porque ahí ya hay estructura, condiciones y orden. Es decir, lógica.
Y esa lógica no aparece por arte de magia. Es la misma que se trabaja cuando un alumno aprende que un algoritmo es como una receta: primero haces esto, luego aquello, y si pasa X, entonces haces Y. El vibe coding no elimina esta forma de pensar; al contrario, la pone en primer plano. La IA puede escribir el código, pero necesita que alguien piense bien el problema antes.